cebolla grande. 1
aceite. 4 CUCHARADAS
zanahoria. 1
blanco de apio. 1
jamón crudo, en tajadas. 150 GRAMOS
hongos secos. 3/4 DE TAZA
vino. 1 TAZA
tomates peritas, maduros. 6 (O SU EQUIVALENTE EN TOMATES REDONDOS, SIEMPRE MADUROS)
caldo de verduras, bien sazonado. CANTIDAD NECESARIA
sal y pimienta. A GUSTO
spaghetti. 500 GRAMOS
queso rallado. PARA ACOMPAÑAR

Sobre una tabla, pele y pique bien chiquita la cebolla (¿un secreto?: si mientras lo hace, abre la canilla de agua fría, la
tarea no la/o va a hacer llorar). Vierta el aceite en una sartén grande, lleve al fuego para calentarlo y rehogue la cebolla
hasta que se ponga transparente. Súmele la zanahoria, previamente raspada y rallada. Mezcle bien con cuchara de madera.

Agregue en la sartén el blanco de apio, libre de fibras (puede rasparlo antes con el pelapapas) y bien picadito. Siga rehogando
todo junto hasta que las verduras se noten tiernas. Eso sí, cada tanto revuelva con la cuchara de madera. Mientras tanto...
Pique el jamón crudo y agréguelo en la sartén. Deje rehogar sobre fuego suave, sin olvidar de revolver cada tanto.

Remoje los hongos en el vino tinto durante unos minutos. Cuando estén bien hinchaditos (el tiempo exacto depende de lo tiernos
que sean los hongos), escúrralos, deseche las partes duras que detecte y píquelos. Agregue los hongos picados en la sartén
donde se están rehogando los otros ingredientes y súmele el vino del remojo previamente colado. Sigamos...

Pele los tomates perita (o redondos): hágales un corte en cruz a la piel, en la base de los tomates, y sumérjalos unos segundos
en agua hirviendo. Luego escúrralos, tire de la piel y verá que se desprende sola. Pártalos por la mitad, deseche las semillas
y píquelos. Agregue los tomates picados, con todo su jugo, en la sartén donde estamos preparando la salsa.

Deje hervir la salsa despacito, agregando chorritos de vino y caldo durante la cocción para mantener el volumen de salsa.
Cuando los tomates no se noten (usted me entiende...) y se forme una salsa espesa... ¡listo! Pruebe y sazone con sal y pimienta.
Cocine los spaghetti en agua con sal, ahóguelos con la salsa y lleve a la mesa ofreciendo aparte queso rallado.

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