-un paquete de pasta para lasaña (comprar de la que no hace falta cocer de antemano)
-2 cebolletas picadas
-3 dientes de ajo picados
-5 cucharadas de aceite de oliva
-500 gr de carne picada (cerdo, vaca y ternera bien veteada, para que sea jugosa)
-un kilo de espinacas limpias
-sin el tallo duro
-0,25 l de salsa de tomate
-0,25 l de salsa bechamel
-perejil picado
-queso rallado.

Se arrima a fuego suave una cazuela amplia con el aceite, los dientes de ajo, una pizca de sal y la cebolleta y se deja que
la verdura se vaya haciendo, muy despacio, por espacio de 20 minutos.

Pasados, se sube la intensidad del fuego y se añade la carne picada para que se haga por espacio de otros 20 minutos, sin
dejar de mover con una cuchara, con el fin de que no se apelmace y quede bien suelta. Se introducen entonces las espinacas
y se cocinan otros diez minutos más, dejando que suelten su jugo y éste se evapore.

Se sazona ligeramente, se incorpora la salsa de tomate y se deja reducir, para que la carne y la verdura se tornen melosas
y la salsa espese. Se añade el perejil y se reserva.
En una bandeja profunda que pueda ir al horno, se coloca una capa de bechamel y se extienden las láminas de pasta para
lasaña. Se cubren con parte de la carne guisada con las espinacas, se vuelve a echar una capa de bechamel y se espolvorea
con una gruesa capa de queso rallado. Hacemos esto por capas, hasta terminar con los ingredientes

Es importante que la pasta de lasaña esté siempre en contacto con la bechamel. Se tiene que terminar con una capa de lasaña
cubierta de bechamel y espolvoreada con queso rallado. Se mete la bandeja en el horno y se hornea a 200 °C al menos 40 minutos
(foto 4), hasta que el queso se gratine y forme una costra dorada.
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